Minucioso el trato que el ojo da al medio.
Debe existir otra técnica de ataque, otra manera.
***
Mirada sin lentes, al despertarme. Con ella
observo, por ejemplo, sobre la mesa, a un conejo
gris, inmóvil. Trato, primero haciendo uso de mi
paciencia adormilada, desprotegida, de determinar
qué es eso. Qué. (Ni por medio segundo creo
en la presencia del conejo; recurro entonces
a la memoria: ¿qué dejé anoche, antes de acostarme,
sobre la mesa, de color gris? (además ¿cómo creer
en el conejo, por dónde podría haber entrado?)).
Luego recurro a enumerar objetos al azar y abandono
este intento cuando los objetos que nombro
no me pertenecen ahora (considero, por ejemplo,
un pullóver gris que hace tiempo he perdido)
o no me han pertenecido nunca (el pantalón
gris de mi padre) hasta llegar el momento en que,
bajo la lupa revolucionaria del descontrol,
comienzo el citaje de elementos de delirio.
De allí al conejo hay un solo paso.
Lo doy. Digo: conejo. Momento de abandonar
el cómodo lugar de mi cama y ver de cerca
qué es eso. Es una camisa, gris por la escasa luz
que entra por la ventana, verde por la que refleja
(en realidad, a primera vista cercana, distingo
la camisa no por el color sino por la camisa). La
apariencia de conejo se consigue gracias al fondo
y al adentro: una veta de madera, pintura salida,
una miopía. Luego, de vuelta a mi sitio, me resulta
imposible volver a ver al conejo.
Como se ve, aquí también la atención está dada
por el engaño. La mentira de la luz es lo que atrae
a la mirada. La verdad de la luz es el negro y
cuando lo vemos nos dormimos.
***
Visión del horizonte. Contraste. Terquedad
del ojo.
Mi cabeza inclinada, no me permite observar
la línea horizontal cruzando mi ojo verticalmente.
De mágica manera, como si el globo ocular
estuviera suspendido, el horizonte siempre conserva
su horizontalidad, su plano. Sin embargo,
pasado un punto, la línea horizontal se verticaliza,
se oblicúa. El ojo no lo resiste.
Vencido por las apariencias.
Yo, que me creía portador de una habilidad
envidiable.
Tags: Piro
7 Diciembre 2009 a 9:38 PM
Betegségek significa enfermedades en húngaro. Por qué tenés el título de tu blog en húngaro?